El masaje ancestral es una práctica espiritual con una larga historia en la curación terapéutica. Fue desarrollado en el norte de la India por el Dr Jivaka Kumara Bhacchha, contemporáneo de Buda y doctor de la Sangha (la orden de monjes y monjas Budistas).

El yoga y distintas filosofías afirman que la energía vital (prana, ki, chi, etc.) se absorbe tanto del aire que respiramos como de lo que comemos. A través de líneas de energía “prana nadis” el cuerpo es proveído de energía vital, formándose así un segundo cuerpo llamado “pranayama kosha” conformado por múltiples líneas de energía.

El masaje ancestral selecciona diez líneas principales de energía en las que se ubican importantes puntos de acupuntura, mismos que pueden ser vistos como ventanas que permiten un intercambio de energía entre el cuerpo y el cosmos y que posibilitan mantener un balance con el Universo.

Beneficios (para la persona que recibe):

1. Proporciona calma y descanso
2. Refresca el espíritu
3. Incrementa la energía
4. Abre meridianos y áreas bloqueadas en el cuerpo
5. Fortalece y Rejuvenece la Mente y el cuerpo
6. Alivia tensión o dolor muscular
7. Beneficia a los sistemas linfático y circulatorio
8. Incrementa la flexibilidad
9. Relajamiento profundo
10. El Placer de recibir el masaje

Beneficios (para el terapeuta):

1. Se practica la generosidad
2. La compasión
3. La plenitud universal
4. Y el amor bondadoso

El masaje ancestral se practica en el suelo, no hay necesidad de utilizar aceites, por lo que el receptor se mantiene vestido con ropa ligera, de preferencia de algodón. El terapeuta practica, sin mucho esfuerzo, al receptor una seria de movimientos coreográgicos parecidos a una danza, cada movimiento está diseñado para dar soporte tanto al que recibe como al terapeuta. Después de una a dos horas de tratamiento/masaje, el receptor y el terapeuta se sentirán con más energía y muy relajados.

Utiliza técnicas de acupresión y Shiatsu combinadas con asanas de yoga y meditación, por lo que se le conoce como “yoga asistida” (para el que recibe) y como “meditación en movimiento” (para el que lo da).

Ayuda a aliviar síntomas asociados con dolores de cabeza, ciática, cuello, hombros y espalda ya que equilibra los flujos de energía y libera bloqueos energéticos, aumentando la vitalidad, el bienestar, la flexibilidad a la vez que fortalece el sistema nervioso. Ayuda a deportistas y atletas lesionados y a personas discapacitadas o que han sufrido parálisis.

El trabajo del terapeuta pareciera estar enfocado solamente al cuerpo físico, sin embargo la interconexión de cuerpo, palabra (energía) y mente (corazón) hacen del masaje ancestral un sistema completo de curación.